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La gestión de los residuos comienza en la prevención

17/05/2015

Iturmendi_2.JPGLA GESTIÓN DE LOS RESIDUOS COMIENZA EN LA PREVENCIÓN

Gestionar los residuos urbanos eficazmente

Una gestión eficaz de los residuos sólidos urbanos (RSU), será la que aplique el principio de jerarquía comenzando con la prevención y situando en último lugar la eliminación mediante depósito en vertedero o la incineración. Si se llega a este punto es porque no se ha conseguido ir más lejos en los pasos intermedios: prevención, reutilización, reciclaje y compostaje, y por aquí hay que avanzar.

En España desde que se aprobó la primera normativa en esta materia (Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos) se ha avanzado mucho. Actualmente, los Residuos urbanos se encuentran regulados por medio de tres medidas de carácter jurídico: la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, que deroga la anterior Ley 10/1998, el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) 2008-2015, actualmente en revisión, y desde finales de 2014 se une a este paquete, el Programa Estatal de Prevención de Residuos 2014-2020 que contribuirá a impulsar la prevención y cumplir con las obligaciones comunitarias. A él se irán sumando las medidas de prevención que las distintas Comunidades Autónomas y Entidades locales vayan estableciendo al desarrollar sus respectivos planes y programas.

Actuar en la prevención, supone reducir la producción de residuos. Reutilizar es darle una nueva oportunidad al producto, un nuevo uso. Reciclar, es volver a usar el producto para lo cual ha de sufrir un proceso que lo devuelva a su estado original. Y hablar de compostaje, es dejar que la materia orgánica se descomponga y mediante este proceso se transforme en abono que sirva para fertilizar la tierra.

La Directiva Marco relativa a Residuos, habla de la aplicación de impuestos sobre el depósito en vertederos o sobre la incineración, señalando que podrían desincentivar la realización de tales prácticas, impulsando al mismo tiempo la prevención, la reutilización, el reciclado y el compostaje. De este modo se contribuirá a la disminución de los residuos y del impacto que generan sobre el medio ambiente. Otras medidas útiles, recogidas en la misma Directiva Marco,  son el seguimiento estadístico, la intensificación de la recogida selectiva en origen y el incremento de la participación pública.

Asignatura pendiente, la fracción resto

De cada diez toneladas de residuos, siete acaban enterrándose en vertederos o incinerándose y sólo tres se reciclan o se destinan al compostaje. Dicho con otras palabras, el 70% de los residuos se desperdician y además incrementan la contaminación de nuestro ambiente.

Gracias a la práctica del reciclaje se reducido enormemente el uso de materias primas, las emisiones de CO2 y la energía consumida en la fabricación de envases nuevos, afectando muy positivamente al medio ambiente.

Sin embargo sigue habiendo una asignatura pendiente y es el de la fracción resto o rechazo, como se la llama, y que hace referencia a los residuos que quedan una vez se separan los otros elementos presentes en la basura: vidrio, envases ligeros, papel-cartón y los residuos especiales que van al Punto Limpio.

Aquí aún queda una labor muy importante por hacer que se sitúa principalmente en la segregación en origen. De un lado, se reconoce una carencia importante en muchas entidades locales que no disponen de las infraestructuras necesarias para realizar adecuadamente la recogida selectiva, y de otro, sigue faltando una apuesta decidida por parte del ciudadano para dar un paso más en su colaboración con el reciclaje. Se ha conseguido, con el paso de los años, concienciar al ciudadano sobre la importancia del reciclaje y lo ha visto muy claro en elementos como el vidrio, el papel-cartón, los plásticos y las latas; pero cuando se trata de la fracción resto, entran otros elementos en juego.

En este “resto” el componente orgánico ocupa el mayor porcentaje, de hecho la fracción orgánica se sitúa en torno al 42% del total de los residuos domésticos. Y aquí todavía se puede actuar, separando la materia orgánica para utilizarla en la fabricación de abono natural o compost. Son numerosos los pequeños núcleos urbanos que se están incorporando a esta práctica y habilitan recintos especiales donde los ciudadanos pueden depositar los restos de poda de sus jardines particulares o comunitarios. El abono resultante será utilizado para el abonado de los jardines públicos. Asimismo, son numerosos los ciudadanos que se han sumado al consumo de alimentos libres de sustancias químicas y utilizan este compost para abonar sus huertos.

Pero aún se puede dar un paso más,  y el ciudadano que no dispone de jardín también puede separar los restos orgánicos para que puedan ser destinados al compostaje. Aquí entra en juego, además de la voluntad y la sensibilidad ambiental de los gestores municipales, la propia  conciencia ambiental del ciudadano y su voluntad de implicarse en el proceso.

Las fórmulas son muchas, desde recogida selectiva hasta recogida “puerta a puerta” por parte de los servicios municipales para integrar estos residuos con el resto de la fracción orgánica que se recoge de jardines públicos y privados, pasando por constitución de huertos comunitarios para uso de los ciudadanos, pudiéndose poner en ellos en práctica el proceso de compostaje con los residuos orgánicos aportados por los vecinos, etc.

No obstante, el tratamiento de la “fracción resto o rechazo” sigue siendo una asignatura pendiente. Hay Comunidades Autónomas en las que este proceso está algo más avanzado, como sucede en el País Vasco, pero en la mayor parte, esta fracción acaba en el contendor verde, donde se incluye todo lo que no tiene otro lugar al que ir. La labor de información, educación y sensibilización hacia el cuidado de nuestros recursos es fundamental. Las campañas de educación y sensibilización ambiental siguen siendo muy necesarias, y la escuela juega un papel fundamental.

El objetivo final es acercarse a los cero residuos. Por ello, una veintena de organizaciones de la sociedad civil de diferentes sectores, se han unido formulando una propuesta con medidas concretas dirigidas a la consecución de los objetivos europeos: reducción del gasto de los ayuntamientos en gestión y tratamiento de residuos (reciclaje del 50% para 2020) y creación de empleo verde en el marco de una economía circular.

Mª Ángeles Lorenzo Quintela
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